Pedro “Pepo” Ilincheta fue condenado a tres años y dos meses de prisión por 14 hechos de estafa cometidos contra personas de su círculo cercano, varias de ellas vinculadas a un country de Pilar. La Justicia dispuso además que continúe con arresto domiciliario y tobillera electrónica hasta que la sentencia quede firme.
El fallo fue dictado por el Juzgado en lo Correccional N°2 de San Isidro, a cargo de la jueza María Emma Prada, quien también ordenó que se investigue la posible participación de la madre del condenado, María Cecilia Cabeza, en algunas de las maniobras.
Durante el juicio, la fiscalía había pedido una pena de cuatro años de prisión efectiva, mientras que los abogados de los damnificados reclamaron seis años. La defensa, en cambio, había solicitado la absolución.
Ilincheta, conocido entre sus allegados como “Pepo” o “Peter”, fue encontrado responsable de convencer a amigos y conocidos de entregarle dinero para supuestas inversiones en criptomonedas. Según se reconstruyó durante el proceso, prometía importantes rendimientos y aseguraba que los fondos podían ser retirados cuando los inversores lo solicitaran.
Durante un tiempo, los damnificados recibieron capturas de planillas de Excel en las que aparecían las presuntas ganancias generadas por sus inversiones. Eso llevó a varios de ellos a colocar más dinero e incluso a recomendar el negocio dentro de su propio círculo de confianza.
Los problemas comenzaron cuando los inversores intentaron recuperar sus fondos. De acuerdo con la acusación, en ese momento empezaron las demoras, las postergaciones y diferentes explicaciones para justificar la falta de devolución.
La denuncia original estimaba un perjuicio cercano a los 277 mil dólares, aunque esa cifra incluía las ganancias prometidas. Una pericia contable determinó posteriormente que el dinero efectivamente entregado por los denunciantes ascendía a USD 100.628,91.
De ese monto, unos USD 46.847 habrían sido transferidos a cuentas de Binance, mientras que otros USD 53.781 fueron entregados mediante distintas modalidades.
Los peritos no pudieron establecer con precisión qué destino tuvo la totalidad del dinero ni cuánto habría retirado personalmente Ilincheta. Tampoco encontraron subcuentas que permitieran identificar qué fondos correspondían a cada inversor.
El condenado sostuvo durante la causa que efectivamente realizaba operaciones con criptomonedas y contratos de futuros a través de distintas plataformas. Negó haber montado deliberadamente una maniobra para captar el dinero de sus amigos, aseguró que también sufrió pérdidas y afirmó que siempre tuvo intención de devolver los fondos.
La sentencia, además, podría derivar en una nueva investigación penal. La jueza ordenó remitir antecedentes a la Fiscalía para analizar el eventual rol de la madre de Ilincheta.
Durante la causa, uno de los damnificados declaró que debía entregarle USD 4.000 al acusado y que fue su madre quien retiró el dinero. Otro denunciante señaló transferencias por alrededor de 450 mil pesos hacia cuentas de Mercado Pago pertenecientes a la mujer y a una hermana del condenado.
También se detectaron movimientos de criptomonedas entre una cuenta de Binance de Ilincheta y otra registrada a nombre de su madre. Esos elementos llevaron a la fiscalía y a los representantes de las víctimas a pedir que se determine si tuvo algún grado de participación en las operaciones investigadas.



