Tras la firma de una declaración conjunta, un país de América del Sur volvió a apoyar públicamente el reclamo argentino por las Malvinas, manteniendo su propio interés territorial sobre el Estrecho de Magallanes.
Un país clave de América del Sur volvió a tomar posición sobre la disputa por las Islas Malvinas y, esta vez, lo hizo en respaldo de Argentina. El presidente chileno José Antonio Kast ratificó el apoyo de su gobierno a los derechos de soberanía argentinos sobre las islas y pidió que Buenos Aires y Londres retomen las negociaciones.
El gesto de Chile se produjo durante el encuentro que mantuvo con Javier Milei en Santiago y se inscribe en un acercamiento político más amplio entre ambos gobiernos. Con antecedente que pesa, este acercamiento es fundamental.
Para entender la importancia de este cambio hay que volver a 1982. Durante la Guerra de Malvinas, Chile mantuvo oficialmente una posición de neutralidad, pero la dictadura de Augusto Pinochet terminó colaborando de manera estratégica con el Reino Unido. La decisión estaba marcada por el fuerte deterioro de la relación con Argentina después del conflicto del Beagle de 1978, cuando ambos países estuvieron al borde de una guerra por una disputa territorial en el extremo austral.
El gobierno chileno temía que una victoria argentina en Malvinas fortaleciera las aspiraciones territoriales de Buenos Aires y pudiera abrir un nuevo frente de conflicto en el sur. Por eso, Chile proporcionó información de inteligencia a los británicos, incluyendo datos obtenidos mediante radares instalados en su territorio, mientras Londres veía en la cooperación chilena una ventaja estratégica frente a las fuerzas argentinas.
La situación dejó una marca profunda en la relación entre ambos países. Mientras Argentina combatía al Reino Unido en las islas, Chile veía el conflicto desde la lógica de su propia seguridad nacional y de su temor a una nueva confrontación con Buenos Aires. Décadas después, Argentina y Chile mantienen mecanismos de cooperación y, en septiembre de 2026, el gobierno de Kast volvió a expresar públicamente su respaldo al reclamo argentino sobre Malvinas. En diciembre de 1998, el presidente chileno Eduardo Frei firmó junto a Carlos Menem la primera gran Declaración de Apoyo explícita tras la guerra, dejando atrás el distanciamiento de los años 80.



