El radicalismo aceleró sus movimientos en la Capital Federal con recorridas territoriales e intercambios políticos en busca de consolidar una vía intermedia. Como ya es habitual, la Ciudad de Buenos Aires volvió a ser escenario de una recorrida protagonizada por Leonel Chiarella, presidente de la UCR a nivel nacional. Se trata de un distrito clave para el radicalismo, que comparte la línea emanada desde el Comité Nacional: oposición directa tanto al extremo libertario como al kirchnerismo.
Chiarella y Piera Fernández, secretaria general del partido a nivel nacional, estuvieron junto a las autoridades locales, Hernán Rossi y Juan Loupias —titular y secretario general del Comité Capital, respectivamente— en Parque Patricios y La Boca, donde visitaron un parque de juegos gestionado por la presidenta de la Comuna 4, Silvia Millara, tras el reclamo de los vecinos. Arenga desde la gestión.
Una vez terminada la recorrida, la comitiva se dirigió al Comité Libertador del barrio de La Boca, donde conversó con la militancia con la premisa de articular gestión y política en una nueva visita territorial, parte de una estrategia para movilizar las bases del partido. Durante la jornada, Chiarella aseguró que el espacio centenario “construye una alternativa a la grieta” y, en ese plan, pidió “dejar de lado el insulto permanente y volver a un trato humano entre los argentinos”. El plan del Comité Nacional, con una expresión muy clara en la CABA, es priorizar “el diálogo, la gestión concreta y las soluciones reales para los vecinos” en todo el país.
Días atrás, Chiarella expuso su postura de cara al desafío electoral del año que viene. A través de un posteo en su cuenta personal de Instagram, el intendente de Venado Tuerto (Santa Fe) aseguró que son muchas las ciudades que eligen diseñar políticas “más allá” de los mandatos, sosteniendo “lo que el anterior hizo bien”, cambiando “lo que hizo mal y hacer lo que no se hizo, sin importar de qué partido era. Esto funciona mucho mejor que la pelea porque resuelve problemas concretos y genera una visión compartida”. Un perfil que, sostuvo, se puede aplicar a “la Argentina que viene”.
El radicalismo se muestra activo: Chiarella sigue sumando kilómetros a nivel país con mucha presencia en la Ciudad y reuniones con las juventudes locales y militantes universitarios. Esa hiperactividad tuvo su expresión en la CABA con un encuentro el lunes, anticipado el fin de semana que contó con la dirigenta Paula Oliveto como invitada estelar.

El evento se centró en el debate sobre la corrupción y las distintas causas judiciales que involucran tanto al mileísmo como al kirchnerismo, con la mirada puesta en el armado electoral de 2027. Desde el partido porteño destacaron la importancia de este tipo de encuentros con referentes de fuerzas afines, como ya había sucedido con Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica. La jornada fue organizada por la Juventud Radical porteña, con la presencia de Inés Parry, vicepresidenta primera de la fuerza, y Loupias. No será el último evento: se esperan más fotos que hagan ruido en la Ciudad.
Según supo Oliveto centró parte de su discurso en remarcar los peligros de enfrentarse a los poderosos pero, sostuvo, ella lo hizo porque eligió anteponer al país a su figura. De todos modos, el grueso de la intervención estuvo dedicado a la arenga radical.
La referente dedicó varios minutos a narrar su paso por la Juventud Radical e impulsó a los militantes, en especial a los más jóvenes, a salir a la calle y no quedarse en las redes sociales. Tocar las manos de los vecinos, hablar con la gente y estar en el territorio, entendiendo que es uno de los grandes déficits de la política actual. La dirigenta les dejó en claro que son una organización política que gestiona para el otro: que no es una cuestión de cargos, sino el deseo y la vocación de ayudar, sin olvidar que la búsqueda principal es representar a la comunidad.
Para la presidenta de la Juventud porteña, Teresa Barragán, Oliveto sigue siendo un ejemplo para la militancia radical, pese a ya no estar afiliada al partido, por ser una mujer “con una valentía tremenda” que pudo “enfrentar a los sectores más poderosos”. Su figura funciona como muestra de que “nunca hay que resignarse”, que no hay que pensar que van a ser iguales que los funcionarios apuntados por causas de corrupción y que desde la vía legal se podrán enfrentar este tipo de delitos, sin limitar la acción solo a ese plano. También caló hondo el concepto de “no dejar de tener la capacidad de conmoverse”, porque frente al “egoísmo e individualismo” que priman en la actualidad, “eso es lo que nos hace distintos”.


