Si la guerra en Irán entraña un riesgo económico tanto para países centrales como emergentes –Argentina incluida– y si esa acechanza depende del factor tiempo, la pregunta se impone: ¿cuánto es mucho y cuánto es poco? Si se presta atención, mientras se completa hoy la primera semana de violencia, puede escucharse el tictac de los relojes.
La cotización del petróleo, vector fundamental del eventual contagio de lo bélico a las finanzas y las economías globales, volvió a expetimentar ayer un empinamiento brusco. El hecho extendió una sombra sobre los mercados accionarios, ya que pocos sectores quedarían a salvo de un posible shock duradero de los precios de la energía.



