La maniobra forma parte de de una estrategia militar "preventiva" que incluye desde la limitación del programa nuclear iraní hacia el bloqueo de su capacidad militar, especialmente en lo que respecta a misiles balísticos y de largo alcance, según deslizó el propio Trump en su discurso ante el Congreso norteamericano.
Sin embargo, ya no esconde la intención que une a Washington y Tel Aviv: derrocar al líder supremo de la República Islámica, el Ayatolá Alí Jameneí, y reconfigurar el mapa en Medio Oriente tras la salida del líder sirio Bashir Al Assad y el debilitamiento de Hezbolá y Hamas. Del intento de frenar el programa nuclear, pasando por los mercados energéticos y la reacción de potencias como China y Rusia, estas son las seis claves para entender la crisis:
Los ataques de este sábado fueron el punto culminante de una secuencia que comenzó el 28 de diciembre de 2025, cuando estallaron protestas masivas y represión policial en Irán. El presidente estadounidense, quien desde comienzos de su mandato se presentó como un "pacificador mundial", había deslizado la posibilidad de una intervención mientras sentaba las bases para retomar el diálogo por el programa nuclear iraní, congelado desde la guerra conjunta con Israel en junio de 2025.
En paralelo, Washington ordenó el ataque de Caracas el 3 de enero que derivó en el arresto de Nicolás Maduro, postergando el objetivo en la zona más caliente de mundo. Desde entonces, en distintas ciudades del mundo comenzaron a aparecer manifestantes con la bandera iraní con el león en el centro, previa a la Revolución de 1979. En paralelo, los mercados de predicción basados en billeteras cripto hacían lo propio: se dispararon las apuestas tanto por un eventual ataque directo como por la "captura" del líder supremo, el Ayatolá Alí Jameneí.
.jpg)


