ES LA ECONOMÍA
El programa económico del Presidente promovió cambios estructurales con ganadores que no generan empleo y perdedores que consumen menos. Futuro atado con deuda.
El consenso de economistas que participan del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central proyectó un crecimiento del PBI de entre 3,5% y 4% para 2026, luego de una expansión acumulada del 5,4% en 11 meses de 2025, según el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando Ferreres. Será, otra vez, una expansión heterogénea.
Analistas recurren a distintos términos para explicar el fenómeno: “reconfiguración”, “cambio estructural”, “cambio de régimen”. La idea es la misma: mientras la explotación de petróleo y gas de Vaca Muerta, la minería de la cordillera y el agro de la pampa húmeda impulsarán la actividad, otros sectores seguirán rezagados y, probablemente, queden en el camino.
Dante Sica, titular de la consultora Abeceb, habla de “una reconfiguración de la economía”. Proyectó un crecimiento del 4% para 2026: “Hay actividades que crecerán el doble y otras, menos”, dijo. La energía, la minería y un “rebote del crédito, en un marco de estabilidad”, deberían liderar la expansión. Juan Pablo Ronderos, director de la consultora MAP, añadió: “El mapa de los negocios está cambiando por completo”.


