NOVENA SECCION
Con el 2027 como horizonte, la disputa en Buenos Aires es total. Las batallas: autoridades en el Senado, pulseada por el PJ, pases y la sucesión de Kicillof.
La unidad con alfileres que construyó el peronismo en Buenos Aires para sujetar las divisiones internas hasta las elecciones de medio término de 2025, se descosió por completo. Con un nuevo horizonte electoral de fondo, el 2027, la disputa vuelve a foja cero y antes de finalizar el año ya se despliega en, al menos, cuatro campos de batalla.
El desacuerdo -a esta altura estructural entre el espacio que motoriza la candidatura de Axel Kicillof a presidente, el kirchnerismo que la resiste y el massismo que pivotea entre ambos sectores-, se expuso con fuerza inusitada esta semana con dos hechos políticos relevantes. Uno fue la elección de autoridades en el Senado, donde las diferencias en torno a las postulaciones impidieron definir el lunes la línea sucesoria del gobernador. Cuatro días después, el kirchnerismo presionó por nota escrita a la vicegobernadora Verónica Magario para sesionar el próximo martes y elegir los cargos jerárquicos.
El segundo hecho: la convocatoria de Máximo Kirchner a una reunión del Consejo del PJ bonaerense para definir una fecha de elección de autoridades, que reemplacen o representen la continuidad en ese lugar del hijo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Un lugar, el PJ, menos importante por las herramientas programáticas que ofrece que por la función simbólica que cumple entre los miembros del movimiento justicialista. Todos los espacios lo van a disputar.
Otro episodio que exhibió la pelea sin pudor, bajo amenaza de expandirse: Pablo Elías, el primer concejal de 2023 de Unión por la Patria impulsado por La Cámpora en La Plata abandonó la agrupación kirchnerista y selló un acuerdo con Julio Alak, uno de los intendentes que trabaja por la candidatura presidencial del gobernador.
Pero la gran pelea bonaerense gira en torno del sillón de Kicillof, que termina su segundo mandato en 2027 y no tiene reelección. La provincia de Buenos Aires, el bastión con más votantes peronistas del país, que ese partido necesita para calibrar las chances en la competencia electoral por el retorno al poder central


