PILAR CLIMA

https://elcomunicadordezonanorte.com.ar

Cabecera
Home POLITICA NOTICIAS PILAR:¿QUIEN LE DISCUTIRA EL 2027 A MILEI?
NOTICIAS PILAR:¿QUIEN LE DISCUTIRA EL 2027 A MILEI?
  • Compartir
  • 19

NOTICIAS PILAR:¿QUIEN LE DISCUTIRA EL 2027 A MILEI?

¿Quién le discutirá el 2027 a Milei?

El recambio legislativo que se formalizará hoy en el Congreso marcará el inicio del segundo bienio de la presidencia de Javier Milei, empoderado por el triunfo en las elecciones de octubre y ya lanzado, como un primer y solitario corredor, a la carrera por su reelección. Ante eso, y en vista de la confusión opositora, el embelezamiento del Círculo Rojo y la desactivación del sindicalismo y los movimientos sociales, se alza un enigma: ¿quién le discutirá el 2027?

Hoy, 10 de diciembre, convergen varios factores que señalan en esa dirección.

En primer lugar, la democracia recuperada en 1983 cumple 42 años en medio de un asalto sin precedentes –económico, político y valorativo– al consenso democrático que resumió Raúl Alfonsín. Al respecto, los comicios que se realizarán dentro de dos años darán la pauta de si la mutación que se insinúa será permanente.

Segundo, el debut de los 127 diputados y 24 senadores elegidos el 26-O será la piedra de toque de una nueva relación de fuerzas en el Congreso, favorable a la extrema derecha gobernante.

Tercero, esa posición le permitiría a Milei avanzar con un Presupuesto que institucionalice su ajuste, así como con las reformas laboral, penal, tributaria y más adelante jubilatoria, destinadas a consolidar la revolución conservadora y el imperio del mercado irrestricto.

Cuarto, Toto Caputo comenzará a tantear si hay agua para la Argentina en el estanque del mercado de deuda –en principio el local–, recurso que le permitiría amortiguar parte del ahorro fiscal y aceitar la relación entre el Gobierno nacional y las provincias.

Así las cosas, ¿hay pelea por 2027?

El espejo roto de Mauricio Macri

El clima político recrea el vigente el 10 de diciembre de 2017. Mauricio Macri venía de realizar una elección intermedia también muy buena, el peronismo navegaba a la deriva, el Círculo Rojo empresarial derrochaba elogios similares, se venían "las reformas" y el mercado –entonces abierto– allanaba el camino al gradualismo fiscal. Sin embargo, bastó con que este le dijera "basta" al Caputo hiperendeudador de entonces para que la crisis estallara por el lado de la costura siempre frágil del dólar y todo cambiara y el peronismo retornara en 2019 con una propuesta tan audaz como, se supo luego, improvisada.

Hoy, con el apoyo aparentemente sin fisuras de Donald Trump y con su porfía de hacer de América Latina algo incluso más propio que un patio trasero, no hay crisis a la vista. Sin embargo, el modelo paleolibertario porta fragilidades en su ADN.

La primera está dada por la falta de reservas y la permeabilidad a la fuga de capitales, pero, pese a eso, todo indica que el peronismo –para bien o para mal, la oposición verdaderamente existente– debería ganarse a pulso una nueva oportunidad histórica, al revés de lo que lo imponderable le regaló –para que luego malversara– a partir de 2018.

La segunda fragilidad del modelo está dada por sus efectos destructivos sobre una parte sensible del tejido económico y laboral –sobre todo en la industria y el comercio–, su condición de posibilidad basada en el atraso crónico de los ingresos populares y los rezagos sociales que perpetúa y acentúa al cancelar el desarrollo de la infraestructura y congelar una matriz insatisfactoria de distribución del ingreso.

Entre esas fallas del sistema podría colarse la alternativa. ¿Pero cuál, orientada por quién?

Una política sin actores

Pensar en quién podría discutirle el 2027 a Milei lleva a tres dimensiones. Una, los nombres de los posibles rivales. Dos, en estos tiempos de política inorgánica subordinada a lo anterior, la de los sectores y espacios que sean capaces de sobrevivir al desierto del presente para coaligarse en pos de una alternativa. Tres, y sobre todo, los escenarios económicos.

Nombres hoy no sobran; es como si el drama de la política se hubiese quedado sin actores.

Axel Kicillof emerge como el enemigo designado del Gobierno, pero las dificultades que debería superar el gobernador para pelear, como desea, en dos años son grandes.

La primera y más evidente es la de administrar un distrito complejo e incandescente como la provincia de Buenos Aires, más en tiempos de ajuste draconiano como el actual. La segunda está dada por la interna feroz por el liderazgo que libra con la Cámpora y con la propia Cristina Fernández de Kirchner. La tercera es la dificultad de ser lo suficientemente K como para no enajenarse ese núcleo duro y, a la vez, lo suficientemente revisionista como para atraer a un electorado blando que, aun disperso, existe y define.

La cuestión de los espacios es más breve. Si algo demostró el 26-O es que Milei vino a completar una tarea de demolición del sistema político que había comenzado antes de él, en los sucesivos fracasos del radicalismo, el macrismo y el peronismo. Sin embargo, impactó en las legislativas la falta de gancho de los partidos y alianzas que se presentaron como alternativas más opositoras o más dialoguistas.

El peronismo, aun perdiendo, conservó una base interesante, pero sus desgajamientos impiden saber qué cosa es en la actualidad. La UCR virtualmente dejó de existir como expresión nacional, el PRO maquilló su extinción convirtiéndose en furgón de cola de La Libertad Avanza (LLA), los provincialismos mayormente hicieron agua y la avenida del medio –rebautizada Provincias Unidas– resultó una decepción rutilante.

Intereses en pausa

A nivel de sectores o grupos de interés el páramo es similar.

El sindicalismo –el de la Confederación General de Twitter, CGT, pero no sólo él–, que ha hecho mutis por el foro en la mayor parte del primer bienio podría reactivarse ahora que comienza la ofensiva legislativa en pos de una reforma laboral decimonónica, abusiva, tal la presentada ayer por el denominado Consejo de Mayo.

En tanto, los movimientos sociales quedaron en buena medida desactivados por la ruptura de las intermediaciones entre el mar de pobres y la voluntad –más bien escasa– del Estado a proveerles alguna oportunidad en la vida.

En tanto, el Círculo Rojo empresarial aplaude lo que entiende como camino el más sorprendente hacia la concreción de su sueño: el de una Argentina liberada del "impulso igualitario" que enunció Juan Carlos Torre pero que, en verdad, inauguró el peronismo.

El deleite ideológico es tal que les pone sordina a los reclamos –tibiecitos– de los segmentos del empresariado que ya intuyen que no tendrán futuro bajo este modelo. El sector comercial descubre que el tono recesivo –más allá de estadísticas– del consumo parece un rasgo consustancial al esquema y el industrial directamente se sobresalta con la idea de la extinción.

Si la ideología –el antiperonismo– impacta, también ciertas reconversiones y ciertos cálculos.

Los jugadores más grandes del sector industrial pueden perder en tanto manufactureros, pero logran reconvertirse como importadores o como actores del creciente sector hidrocarburífero. E incluso los que no completan esos pasos pueden contar con algo que no suele tenerse en cuenta: la caída de empresas, sostenida en lo que va del mileísmo, reduce la competencia y constituye una garantía de control más amplio del mercado para los protagonistas con espaldas suficientes como para resistir este vendaval. Para ellos, las penurias actuales serían una suerte de inversión a futuro.



TE PUEDE INTERESAR

El Comunicador de Zona Norte



Nuestras Redes Sociales: