
En el país, la disparada inflacionaria también se mide en dólares. Esto queda claramente plasmado en el precio de la nafta, que termina impactando en los precios de la Canasta Básica y en la producción en general. En este marco inflacionario, autorizado por el gobierno, el precio de la nafta súper en Argentina ha experimentado un aumento significativo del 23% en dólares durante 2026, situándose en un promedio de 1,422 dólares por litro para el 5 de octubre.
La comparación regional revela disparidades notables. Brasil registra un precio promedio de 1,262 dólares por litro (6.° puesto), con una suba del 10% en lo que va del año. Paraguay, en el 7° lugar, muestra un incremento del 46%, alcanzando los 1,281 dólares. Colombia se ubica en el 10.° puesto con 1,313 dólares y un alza del 17%, mientras que Chile, en el puesto 19, paga 1,525 dólares por litro (aumento del 12%). Uruguay se consolida como el país más caro de la región, con 2,256 dólares por litro y una suba del 13%.
Lo que llama la atención, así lo advierten industrias, productores de economías regionales y economistas, es que el país, gracias a la consolidación de Vaca Muerta y, fundamentalmente, a partir de la construcción del gasoducto Néstor Kirchner (2023), pasó a tener superávit en materia energética. Lo que haría un gobierno con mirada productivista y de desarrollo nacional -tener un precio preferencial (subsidiado) de combustibles en el orden local-, Milei lo desestima. Lo desestima porque no cree en la industria nacional. El modelo está basado en una economía primarizada: agroexportadora, extractivista y financiera. El resto, producción y trabajo, padece la inflación, también en dólares



