La fiscal de Boulogne María Paula Hertrig, quien debió apartarse de una investigación luego de descubrir que integrantes de una banda a la que investigaba planeaban asesinarla, reclamó mayores controles sobre el uso de teléfonos celulares dentro de las unidades penitenciarias. “Hay que hacer algo para que en las cárceles no tengan acceso a los teléfonos celulares”, sostuvo Hertrig en declaraciones a Radio Mitre, al advertir que esos dispositivos permiten que personas detenidas continúen organizando delitos desde prisión. El caso comenzó con la investigación de una entradera ocurrida en Boulogne. A partir del análisis de cámaras de seguridad, antenas de telefonía y del recorrido de celulares robados, los investigadores llegaron hasta un estacionamiento de Tigre vinculado con uno de los sospechosos. El allanamiento apuntaba inicialmente a obtener registros de cámaras y establecer si en ese lugar había sido ocultado o modificado el vehículo utilizado en el robo. Sin embargo, en una computadora encontraron una carpeta con una copia de seguridad de un teléfono celular. Según explicó Hertrig, allí aparecieron mensajes, audios y fotografías que permitieron reconstruir la actividad de una organización investigada por entraderas y robos cometidos desde 2021. Entre las comunicaciones figuraban intercambios entre un hombre que permanecía en libertad y otros integrantes de la banda que ya estaban detenidos. La investigación avanzó con nuevas detenciones y secuestros de elementos. En ese contexto apareció información que involucraba directamente a la fiscal: fotografías del frente de su casa, sus números telefónicos y los de su padre y su pareja, además de datos sobre los vehículos que utilizaba.
Ante esa situación, Hertrig presentó una denuncia y decidió apartarse de la causa principal. La investigación por las amenazas y el presunto plan en su contra quedó a cargo del fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari.
“Como fiscal, la ley marca que tengo deber de actuar con objetividad”, explicó Hertrig sobre la decisión de dejar el expediente en el que ella misma había pasado a ser una potencial víctima.
De acuerdo con la investigación, los sospechosos también analizaban la posibilidad de intentar vincular falsamente a la fiscal con la organización criminal. En los mensajes aparecieron además referencias a enviarle una corona fúnebre y a atacarla cuando saliera de su vivienda.
Hertrig señaló que durante distintos procedimientos realizados tanto en la calle como dentro de unidades penitenciarias fueron secuestrados teléfonos celulares en poder de detenidos.
“Creo que al día de hoy, en esta conversación, ellos de nuevo tienen celular”, advirtió.
La fiscal reconoció que las amenazas le generan especial preocupación por su familia, aunque aseguró que forman parte de los riesgos derivados de su actividad profesional.
“Es una consecuencia directa del trabajo que yo realizo a diario”, afirmó.
La causa original, iniciada a partir de aquella entradera en Boulogne y que terminó revelando la estructura de la banda y el presunto plan contra la fiscal, ya fue elevada a juicio.



