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Milei sabe que le bajaron el pulgar, sin embargo, maneja bien la expectativa mientras impulsan a Bullrich 2027
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Milei sabe que le bajaron el pulgar, sin embargo, maneja bien la expectativa mientras impulsan a Bullrich 2027

El Presidente conserva el manejo de la expectativa pública apoyado en su blindaje mediático y judicial. Sin embargo, el establishment ya ve agotado el rol del "trabajo sucio" y busca figuras previsibles. Los pactos secretos de Casa Rosada, el factor emocional del mandatario y el juego a dos puntas en el Presupuesto


Por. Tano Armaleo- El escenario político y la crisis socioeconómica se mueven bajo una densa tensión subterránea que altera el pulso del oficialismo. Javier Milei sabe perfectamente que en ciertos despachos del poder real, el denominado "círculo rojo" ya le ha "bajado el pulgar". Sin embargo, el presidente mantiene intacto su principal activo: una notable capacidad para manejar la expectativa pública y administrar el relato en medio de una crisis persistente. Para sostener esta estructura, un férreo blindaje mediático y judicial juega, por ahora, a su favor.


Para el establishment económico y los sectores concentrados, Milei ya cumplió su rol histórico: el del ejecutor del "trabajo sucio". El mandatario aplicó ajustes y reformas drásticas que pocos se animaban a encarar; dañó la producción y el trabajo de millones de personas y asombrosamente no pagó costo político inicial. Pero el viento empieza a cambiar de dirección. El poder real teme que la terquedad ideológica del Presidente -reflejada en la profunda crisis que padece la gente de a pie- termine abriéndole las puertas de la Casa Rosada a la oposición, más allá de la violencia institucional sobre la cual el Ejecutivo monta su discurso.

La demanda de previsibilidad y los nombres en danza


Cumplida la etapa del shock, las corporaciones comienzan a reclamar una transición hacia la previsibilidad. Demandan una figura "más seria", con mayor densidad institucional y menor propensión a la confrontación discursiva. En ese tablero, las miradas apuntan a figuras de la vieja y conocida estructura política tradicional como resulta ser la actual senadora Patricia Bullrich, presidenta del Bloque libertario en la Cámara Alta.


El establishment tampoco descarta a jugadores que corran por fuera de la política tradicional si la situación lo requiere. En esos borradores del poder real es donde aparecen nombres del sector corporativo y de medios, como el empresario Daniel Hadad, y actores del sector financiero como el banquero Guillermo Britos.


El pacto de retiro y el factor emocional en Olivos


En la intimidad de la Casa Rosada son plenamente conscientes de estas articulaciones. Especialmente el propio Presidente, a quien, según comentan en la cercanía del poder, “no le preocuparía ceder el 2027”. La verdadera ambición oculta de Milei no es la reelección eterna, sino una salida dorada: lo que reclamaría a cambio es tranquilidad y protección judicial absoluta para él y su hermana. Su máximo deseo posterior es salir a recorrer el mundo brindando charlas sobre el “milagro argentino”; un milagro que, ciertamente, sólo en sus sueños más profundos logre ver quien tenga un paso por la universidad donde haya aprendido algo de economía básica.


Mientras tanto, para evitar transformarse prematuramente en un "pato rengo" y perder la capacidad de gestión a más de un año de los comicios, el mandatario azuza y blande públicamente la bandera de "Milei 2027". Sabe que necesita mostrar fuerza para que no se le licúe el poder antes de tiempo.


Karina “El Jefe” Milei entiende a la perfección la alquimia que le sugiere el círculo rojo y, en algún punto, el Presidente también. El verdadero talón de Aquiles de la gestión, explican quienes frecuentan al primer mandatario, radica en su complejo estado emocional: “nadie lo contiene, sólo Karina, y últimamente no siempre”, revelan fuentes de estricta intimidad gubernamental.


Puestas en escena pactadas


Bajo esta luz se explican los recientes ruidos internos. Que Patricia Bullrich salga a diferenciarse del Gobierno —como ocurrió al objetar públicamente algunos ítems sensibles del proyecto de Presupuesto— no es más que una mera puesta en escena pactada. Responde a su histórica trayectoria de más de 50 años de lealtad absoluta hacia sí misma y hacia los intereses corporativos que defiende con fuerza. Necesita desmarcarse para edificar esa opción "seria" que el mercado pide, sin romper el cordón umbilical con el Ejecutivo.


El calendario electoral está en marcha. El oficialismo goza de una relativa buena salud en las encuestas duras, pero sus estrategas son conscientes de que con el porcentaje que garantiza el núcleo duro de Milei ya no es suficiente. Mucho menos si el deterioro social y el freno económico persisten tal cual lo vienen indicando los principales analistas y las cámaras empresarias del país.



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