El ex intendente radical reabrió la puerta a una eventual candidatura en el municipio. Mientras Ramón Lanús busca consolidar su gestión con eje en la seguridad, el possismo vuelve a reagruparse de cara al próximo ciclo electoral.
Gustavo Posse volvió a mover las fichas en el mapa político de San Isidro. El dirigente radical dejó abierta la posibilidad de competir nuevamente por la intendencia en 2027 al remarcar que mantiene intacta su “vocación de seguir colaborando” con el distrito, aunque intentó bajarle la temperatura al calendario al señalar que todavía “falta una vida para las elecciones”.
Lejos de desactivar las especulaciones, las declaraciones del exjefe comunal reinstalaron de inmediato su nombre en la discusión local. Tras dejar el poder municipal en 2023 —luego de que el actual intendente, Ramón Lanús, cortara más de dos décadas de hegemonía del possismo—, Posse sostuvo que el tiempo fuera de la función pública le otorgó una nueva perspectiva sobre la Comuna. “Conozco y sé cómo se debe hacer”, afirmó, al tiempo que remarcó su intención de evaluar “cómo se puede hacer mejor de lo que lo hacíamos nosotros”.
La reaparición pública de Posse genera un impacto directo en el esquema del radicalismo local, que comenzó a reordenarse tras la derrota de 2023. En el palacio municipal, en tanto, la respuesta pasa por la gestión: Lanús enfoca sus esfuerzos en consolidar su mandato y proyectar su reelección para 2027, priorizando el refuerzo de la seguridad, el desarrollo urbano y nuevas inversiones en prevención del delito.

Con un peronismo local que aún busca articular una alternativa competitiva en el territorio, San Isidro empieza a perfilar una pulseada anticipada entre la actual gestión oficialista y el intento del possismo por recuperar el protagonismo perdido.
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