Un patrullaje de rutina en la madrugada se transformó en una carrera contra el tiempo. Un oficial aplicó primeros auxilios a Milo, de un año, y el equipo coordinó un traslado de urgencia al Hospital de Boulogne.
La madrugada transcurría con tranquilidad para un móvil de la Patrulla Municipal de San Isidro en su recorrido preventivo por las calles de Villa Adelina. Sin embargo, la rutina cambió de golpe al divisar a un grupo de personas desesperadas en la vereda de una vivienda.
Lo que en un primer instante parecía el ingreso habitual de una familia a su domicilio, rápidamente se reveló como una emergencia médica dramática: Milo, un bebé de apenas un año, no podía respirar.
Según explicaron sus familiares, el pequeño dormía en la casa de su abuela junto a sus tías cuando comenzó con una severa dificultad respiratoria. Al notar que el niño no reaccionaba y su estado empeoraba minuto a minuto, salieron a la calle a pedir auxilio desesperadamente.
La respuesta del personal de seguridad ante el cuadro desgarrador fue inmediata y coordinada:
Asistencia al instante: Uno de los efectivos descendió del patrullero, tomó al niño en brazos y realizó la maniobra de Heimlich para lactantes.
El alivio esperado: Tras momentos de extrema tensión, el bebé logró liberar sus vías aéreas y volvió a respirar con normalidad.
Coordinación con la guardia: Mientras se realizaban las maniobras, el resto de la patrulla avisó al Hospital de Boulogne para que el equipo médico aguardara la llegada del paciente.
Corredor de emergencia: El móvil escoltó el vehículo familiar hasta la guardia para asegurar un trayecto rápido y sin demoras.
En el centro de salud, los profesionales de turno le practicaron los estudios correspondientes, confirmaron que el niño estaba fuera de peligro y le dieron el alta pocas horas después.
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