El gobierno de Brasil convocó este domingo al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones tras las declaraciones consideradas ofensivas del presidente argentino Javier Milei hacia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades. La medida fue notificada por el Ministerio de Relaciones Exteriores a cargo de Mauro Viera en medio del malestar que generaron los dichos del libertario.
“No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileñol”, argumentaron a través de la nota a la prensa que difundieron este domingo. Durante un acto político realizado el sábado en San Paulo, Milei se refirió a Lula y a un magistrado de la Corte Suprema de Brasil con términos despectivos. El mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” y llamó “basura calva” a un juez de la máxima instancia judicial brasileña. La tensión entre ambos países aumentó cuando el gobierno brasileño, en una acción previa, conocida en la mañana de este domingo, había decidido llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires. Tras el retorno de Milei al país, el gobierno libertario parece haber detectado el malestar que acumula la administración de Lula da Silva y hablan de un quiebre en el vínculo político que, descartan, pueda tener consecuencias económicas. Según exponen, la relación política atraviesa uno de sus peores momentos luego de que el mandatario intensificara su respaldo a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair y principal competidor por la presidencia de Brasil. “Políticamente estamos mal. Hay enorme malestar, aunque no creo que escale a lo económico. No creo que sea para tanto”, planteó una fuente de la administración libertaria.


