Los delegados que el gobernador envía a las provincias y quiénes ocupan sus embajadas. Primera a fondo en Córdoba y la Ciudad. Próxima parada, Tierra del fuego.
Axel Kicillof sigue avanzando en su armado nacional con la presidencia en 2027 como objetivo. No lo hace solo: tiene un grupo de delegados definidos que ya traspasan las fronteras bonaerenses para juntar voluntades, pero también empiezan a perfilarse los embajadores del kicillofismo desplegados en cada una de los 24 distritos.
Luego de presentar el Centro de Estudios Derecho al Futuro (Cedaf), que servirá para construir la plataforma electoral de su proyecto presidencial, esta semana el gobernador bonaerense aceleró y empezó por dos de los distritos más complejos, por sus propias dinámicas: Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.
El mandatario, avisan en La Plata, seguirá avanzando sin pausa, pero midiendo los tiempos políticos, por lo que en las próximas semanas podría ser él quién trascienda las fronteras bonaerenses para desembarcar en Tierra del Fuego, en el marco de las conmemoraciones por el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas. Fue invitado por su colega Gustavo Melella.
Si bien no hay un listado fijo de armadores, ya que cada referente kicillofista puede aportar por su cuenta a afianzar el armado en el resto del país, hay un grupo de dirigentes (que incluye a intendentes, exalcaldes y funcionarios) que lleva adelante esa tarea con pies de plomo: pretende ser cuidadosa, respetuosa de los armados locales, con especial atención a la articulación con jefes comunales locales, aunque también con la tropa legislativa y al sindicalismo, que tiene terminales en cada rincón del país.
En el gabinete bonaerense hay cinco figuras que se destacan por el trabajo que ya comenzaron a hacer fuera de Buenos Aires: Carlos Bianco (Gobierno), Andrés Larroque (Desarrollo de la Comunidad), Gabriel Katopodis (Infraestructura), Javier Alonso (Seguridad) y la jefa de Asesores, Cristina Álvarez Rodríguez. Además de haber visitado otras provincias, algunos también reciben dirigentes en sus oficinas en La Plata.
Andrés Larroque, Axel Kicillof, Carlos Bianco
Alonso tuvo dos salidas de impacto, al sorprender como delegado de Kicillof en las provincias: estuvo encabezando en las últimas semanas encuentros en Santa Fe y Córdoba, que contaron la presencia del gobernador de forma virtual.
También hay dos intendentes de la Tercera sección electoral que están dispuestos a colaborar en la diplomacia federal de Kicillof. Por por un lado, el de La Matanza, Fernando Espinoza, que preside la Federación Argentina de Municipios (FAM), por lo que desde allí puede crear una red con sus pares del interior. Y por el otro, Jorge Ferraresi, el jefe comunal de Avellaneda, que por su paso por el ministerio de Hábitat durante el gobierno de Alberto Fernández se llevó varios contactos y ahora pretende usarlos. Es mas, según pudo saber Letra P, Ferraresi está evaluando pedir licencia en la intendencia a mediados de año para abocarse de lleno en el proyecto presidencial de Kicillof. También tiene sus propias aspiraciones: reemplazar a Kicillof en el Sillón de Dardo Rocha.
Se suman dos históricos dirigentes del conurbano bonaerense: los exintendentes de Ituzaingó, Alberto Descalzo, y de Florencio Varela, Julio Pereyra. Ambos forman parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Kicillof y son figuras de consulta constante del gobernador.
En uno de los peores momento del mandato de Javier Milei, golpeado por el escándalo de los viajes de Manuel Adorni y los avances en la causa de la criptoestafa $LIBRA, Kicillof apareció en dos lugares claves por su volumen electoral, pero también complejos para el peronismo.
Esta semana, el gobernador habló en un encuentro de sectores afines en Villa Carlos Paz, Córdoba. Lo hizo de formal virtual y su delegado presencial fue Alonso. El embajador designado en esa provincia, esquiva para el kirchnerismo desde siempre, es el exsenador Carlos Caserio. Al presidenciable lo escucharon intendentes, sindicalistas y dirigentes del Valle de Punilla: les dijo que Córdoba “será protagonista” de lo que viene.
El bonaerense tiene el apoyo de otras figuras mediterráneas, como el intendente de Cosquín, Raúl Cardinalli, y de sus pares de San Antonio de Arredondo, Ariel Moyano; de Mayu Sumaj, Fabián Flores; y de San Roque, Tito Bustamante, entre otros.
En la Ciudad de Buenos Aires, la otra cita del desembarco kicillofista de la semana, el embajador y delegado -cumple ambas funciones- es el ministro de Producción e Innovación Tecnológica bonaerense, Augusto Costa. El creador de la agrupación Kilómetro Cero es quien empuja el armado kicillofista en el territorio también reacio al peronismo, que desde 2007 gobierna el PRO y ahora ver desafiado su poder por La Libertad Avanza. El ministro y amigo de Kicillof comparte la embajada porteña con Berenice Iañez, una legisladora porteña cercana a Larroque.
Ambos organizaron el primer desembarco de Kicillof en territorio amarillo para lanzar formalmente el MDF, aunque fue con un acto cerrado al que no tuvo acceso la prensa. Más pronto que tarde, el gobernador volverá a pisar suelo porteño: el 9 de abril presentará en Ciudad Universitaria, el Espacio Universidad y Ciencia de su espacio, que luego comenzará a hacer encuentros a lo largo y ancho del país.
Kicillof apareció hace pocas semanas, también de forma virtual, en Santa Fe, otra de las provincias claves a la hora de la elección. Como en Córdoba, el delegado que allanó el terreno fue Alonso. El organizador local fue Ivan Camats, tesorero de la comuna de Santa Teresa y expresidente comunal de Máximo Paz y exfuncionario de Omar Perotti en la gobernación. Estaba también el anfitrión, el presidente comunal de Fighiera, Rodolfo Stangoni. El vector que une a Camats con el kicillofismo es Javier Rodríguez, ministro de Desarrollo Agrario bonaerense.
Aparece también un armado vinculado con Katopodis. Se trata de “comunidad”, un espacio conformado por exrossistas, en el que, entre otros, está el exdiputado Leandro Busatto. Pero son varias las tribus santafesinas que quieren acercarse a Kicillof, después de lo que fue su desembarco en la provincia para darle patrulleros al gobernador Maximiliano Pullaro, ocasión en la que aprovechó para reunirse con dirigentes peronistas locales.



